Démosle sentido a la vida

Démosle sentido a la vida

Mi papá solía decir que el lugar más feliz del mundo era la sala de cirugía. Tales palabras, viniendo de un médico cirujano, representan una profunda pasión y un gran amor por su trabajo. Esto, a su vez, representa normalmente una altísima calidad en el ejercicio de su profesión y una verdadera vocación de servicio. En el caso de mi señor padre, ese era exactamente el caso.

Felicidad integral colectiva

Felicidad integral colectiva

Hay un concepto que yo llamo felicidad integral colectiva, que se lo debo a Una mente brillante, Premio Óscar a la mejor película de 2001, dirigida por Ron Howard.

En este drama biográfico, Russell Crowe interpreta al genio matemático John Forbes Nash, quien padeció durante buena parte de su vida de esquizofrenia paranoide, una enfermedad que lo hacía ver amigos imaginarios e incluso hablar con ellos. En la universidad, Nash tenía un grupo de amigos con el que iban con frecuencia a un bar, con la noble intención de buscar novia.

Coherencia: seamos lo que esperamos que sean los demás
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Coherencia: seamos lo que esperamos que sean los demás

Desde que tengo uso de razón, he escuchado a muchas personas (hombres y mujeres por igual) hablar de lo difícil que es el matrimonio; unos en chiste y otros con total seriedad y convicción.

De hecho, cuando yo tenía unos treinta años, en una reunión familiar en la casa de mis papás, situada en un barrio en las afueras de Bucaramanga llamado Lagos del Cacique, alguien me preguntó cuándo me pensaba casar. Recuerdo que estábamos en una reunión muy divertida y la pregunta tenía un tono que combinaba trascendentalismo y algo de humor. Mi respuesta no requirió mucho análisis, simplemente contesté: “¿Cuál es el afán? La verdad, sigo pensando que no tiene ningún sentido casarse joven a sabiendas de que para la mayoría de las personas el matrimonio no es para nada fácil”.

El propósito: la insensatez de solo pensar en los resultados
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El propósito: la insensatez de solo pensar en los resultados

Mi vida profesional siempre ha girado alrededor de la estrategia, la gerencia, la tecnología y el mercadeo. En mi caso, lo que me ha permitido mantenerme motivado ha sido que realmente siento una gran pasión por estos cuatro temas. Decidí emprender desde muy joven, sin mucha experiencia y con la soberbia y la estupidez dignas de la juventud, pero no me quejo de los resultados. Durante este tiempo al frente de la empresa ha habido buenos momentos y otros no tan buenos, pero todos me han dejado algún tipo de enseñanza. Con los años aprendí que cometer errores es inevitable (incluso necesario) a cualquier edad, pero lo que sí podemos evitar es cometer el mismo error varias veces.

SOBRE EL AUTOR
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SOBRE EL AUTOR

Soy Juan Carlos Dangond, un colombiano amante de la música, del fútbol y del cine, sobre todo si estos planes van acompañados del placer de cocinar. En particular, disfruto la cocina de carnes de cocción lenta a la brasa (especialmente la punta de anca o picaña de res o de cerdo), verduras al horno, arroces y salteados tipo tai o japonés. Uno de mis grandes placeres es entablar una buena conversación, acompañada en ciertas ocasiones de un gin tonic con algunas rodajas de pepino cohombro.